C-1313 es un proyecto de investigación y producción artística en torno a la antigua C-1313, antigua carretera que fue anegada en los alrededores del 1999-2000, debido a la construcción del embalse de Rialb. Se trata de un proyecto de larga duración -que ha tenido diferentes fases, recuperaciones- y que tiene como pretensión la reflexión, el diálogo, sobre lo que puede significar la construcción de una mega estructura hidráulica como es el embalse de Rialb .

 

 

 

Proyecto lleno de contrastes. Desde los recuerdos, o el drama que significó para sus antiguos pobladores, a los nuevos usos que se han erigido. Vivencia personal, para mí- y para muchas otras personas- lleno de recuerdos de infancia, de viajes de domingo a Andorra a comprar azúcar, botes de leche en polvo Regilait, quesos, mantequilla, chocolate ... Y de pequeños pueblos como Tiurana, Bassella, Castellnou de Bassella ... Hoy desaparecidos debido a la construcción del embalse de Rialb. O cuando en 2000 nos acercábamos a estos espacios, y vivíamos por un lado el drama de sus pobladores, que tenían que irse y por el otro el nacimiento de estos nuevos usos. La incidencia de las noticias sobre Tiurana, y su anegamiento en los medios de comunicación provocaron el efecto avalancha de gente que con diferentes intereses y prioridades se acercaban a la zona, desde la inquietud y rechazo de sus habitantes. Unos por curiosidad u cotilleo ... O como parejas y gente que se hacían fotografías en un contraste entre esta supuesta felicidad y un entorno que por entonces mostraba el drama de esa emigración forzosa. Otros movidos por el expolio, o por la visión romántica y tal vez morbosa de ver los restos de casas y construcciones flotando en el agua. En este sentido, en Rialb y para evitar esta realidad, se optaba por su destrucción, máquinas excavadoras echaron casas, iglesias, ermitas antes de que subiera el agua ... Después vinieron los pescadores inmigrantes rumanos, las actividades de ocio deportivo dentro el embalse, kayaks ... U otras terrestres como los circuitos de motos, quads ... Como los que hay por ejemplo hoy donde se situaba la antigua población de Bassella.

 

Los embalses desarraigan a muchas personas, aspecto humano que raramente en el momento que se decide su construcción, se suele tener en cuenta. Hablar de los sentimientos de las personas, de sus afectos, de los lazos entre las mismas y sus territorios. La pérdida del territorio implica siempre un desajuste importante, una profunda herida en la vida de sus habitantes. La subida del agua representa la desaparición de todo un territorio, la negación de toda su visión, nunca más volverán a ver aquellos cultivos, caminos, carreteras, casas, huertos ... Ni se podrá volver. Desde la distancia de los nuevos softwares informáticos es muy fácil caer en la fascinación por estos megaproyectos hidráulicos. Desde el aséptico espacio de ingenieros o arquitectos podemos construir y deconstruir todo un territorio en nada, eludiendo la parte emocional y la vida de las personas.

 

 

 

Muchas veces, la construcción de embalses implica una afectación que va mucho más allá de expropiaciones, desarticulando y eliminando ríos, poblaciones, comunicaciones -que normalmente van al lado del río- y relaciones entre personas.

 

Destruyendo o afectando en el patrimonio cultural y natural, y su historia. El traslado de edificaciones, que se realiza en muchos de estos casos, como sucedió en Rialb -y que no deja de sorprendernos- supone necesariamente una alteración del significado intrínseco de estas. Los edificios no son meras formas externas o exteriores, sino que es primordial entender el valor de su ubicación, la orientación, o los elementos que puede contener el suelo y que aún no han sido descubiertos, como nuevas posibilidades de estudio, que el traslado elimina de manera definitiva. Muy a menudo, desgraciadamente el traslado también altera la forma final, introduciendo nuevos elementos - supuestamente para facilitar la comodidad y el acceso- como delimitaciones, suelos con cemento ... El urbanización de elementos que previamente se encontraban en estado más o menos natural. Convertidos en elementos estetizantes, como puras formas, nos recuerdan más a elementos de parques temáticos que a sus originales.

Además, la tendencia es hacer una recuperación puntual, de algunos de los elementos afectados, fija unos que pasarán a la historia, y elimina otros como casas y masías, aunque tengan un valor social, cultural e histórico.

 

Otros no se pueden ni tan siquiera recuperar, como bien sucede con la cueva del Segre, de Vilaplana o Espluga de los Gitanos, antiguo e importante abrigo prehistórico a tocar del río, hoy bajo las aguas.

 

El embalse crea fisuras, como podemos ver, incluso antes de su existencia. La certeza de su construcción sentencia a los lugares afectados a una parálisis permanente, que acabará en subir el agua. Como parados por el tiempo las casas de las poblaciones afectadas viven los últimos años de vida en profunda agonía, esperando su desaparición definitiva. Casas y poblaciones quedan suspendidas en el tiempo. En el caso de Rialb fotografías del año 2000 evidencian esta realidad poblaciones que parecen ancladas en los sesenta. Decía un habitante de la zona: "En las casas hacía mucho tiempo que no hacíamos nada".

 

 

A veces sirven también para separar físicamente, y psicológicamente territorios. Caso como Lleida y Huesca, bajo la barrera de los embalses- Santa Ana, Canelles ....- que delimita y separa artificialmente y / o naturalmente ambos territorios.

 

Hay que reflexionar también como los mismos sirven para crear la vez territorios periféricos, su construcción supone la desertificación del territorio afectado, su olvido, como bien a pasado con las zonas afectadas por los embalses de Santa Ana o Canelles. En estos casos existe el advenimiento de una zona desértica, olvidada, deprimida, aún hoy en día. En este sentido acercarse por ejemplo a Tragó de Noguera es hacerlo en un paisaje en profunda soledad, como si el drama de su desaparición aún latiera entre erales y cultivos antiguos. Abandono, que en la actualidad se intenta apaciguar a través del empleo temporal de los que han quedado, que intentan recuperar el territorio a través del turismo rural. Como si fuera una única fórmula de recuperación territorial el turismo rural se ha erigido para homogeneizar no sólo los territorios afectados por embalses sino cualquier espacio de baja o alta montaña. La carencia de imaginación, y un afán económico galopante parece ser como una barrera que imposibilita pensar otras fórmulas de recuperación más social, como por ejemplo a través de políticas para facilitar la llegada de nueva gente a la población, - de una población autóctona escasa y envejecida que necesita la renovación- con viviendas subvencionadas por los ayuntamientos, diputaciones ... o la posibilidad de trabajo, o de escuela para los niños recién llegados.

 

Embalses y trasvases son tratados por los políticos como generadores de riqueza. En un modelo de megaproyectos de arquitectura e ingeniería faraónicos. De cómo representan su poder magnánimo, a la manera que lo hacían en la antigüedad las grandes construcciones faraónicas o arcos del triunfo romanos. Estructuras movidas por complejos intereses económicos y políticos, que muy a menudo arrasan todo lo que encuentran a su paso, en pro de una supuesta modernidad, deseado progreso y beneficio para todos, olvidando su afectación sobre sus pobladores, y sus ríos . Se ha hablado mucho sobre la necesidad de un giro importante en política hidráulica, de generar alternativas para cada nuevo proyecto, para ver su necesidad y validez. Son muchas las manifestaciones contra los embalses y el eco del drama humano en los medios de comunicación. A Rialb la negativa en el embalse estaba bien presente, en los años setenta y ochenta por ejemplo, bajo pintadas en fachadas, o pancartas, "No al embalse de Rialb". La población se resistió mucho. Se trata de hecho de uno de los últimos aún proyectados desde las políticas hidráulicas franquistas.

 

Bueno todo esto nos debería hacer pensar con lo que queremos, si vivir en esta supuesta "modernidad" y hasta dónde estamos dispuestos a llegar para conservarla. Es evidente que urge su revisión - del concepto de modernidad y progreso- y si podríamos o no prescindir de este tipo de megaproyectos ... Tal vez, podríamos generar una política de reducción del consumo de agua, y sustituirlas por unas estructuras más a escala humana ...

 

 

 

Olga Olivera-Tabeni. Texto rehecho en junio de 2019, a partir de un texto de 2017.

Enlace a Cartografias del olvido, mapa C-1313.