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Ruderal RGB. Impresión sobre papel. 2019. La pieza forma parte del proyecto una florista desobediente. En colaboración con el centro de Arte la Panera de Lleida, el CAN de Farrera y el CDAN de Huesca.

Des de la recolección de plantas ruderales y arvenses, calificadas socialmente como “malas hierbas”, encontradas en lugares vinculados a procesos judiciales de mujeres  que serían acusadas de brujas a finales de la edad media, se realizan cromatografías químicas y la descomposición de sus tonos esenciales, a la manera de pantones o tablas RGB. Como tonos de color ruderales y arvenses, Lejos de su supuesta neutralidad, o de entenderlas como la acción objetiva que precede, la elección del color estas tablas nos remiten a una dimensión conceptual que da importancia de las plantas del margen, y de dichas mujeres, las que quedaron relegadas, entre espacios intertisciales. Plantas resistentes -como bien nos dice el ingeniero agrónomo Gilles Clement- por sus capacidades de recuperación, pocas necesidades de agua, nutrientes, o que han aprendido a sobrevivir en condiciones muy degradadas... De rápidos ciclos, bajo coste y alta capacidad de adaptación al medio. Plantas que nos llevan a modelos de austeridad, de sencillez, fuera del capital, de otro mundo más vinculado a la tierra, más sostenible y justo ante el colapso de nuestro mundo. Ante la necesidad de recomposición social.
Se trata de un alegato, una llamada a un nuevo modelo social, político, ruderal, el que surge precisamente en estos márgenes.